Las capillas Otomí-Chichimecas o capillas oratorias del semidesierto queretano, son construcciones que datan de entre los siglos XVII a XIX que forman parte del patrimonio cultural de la región; algunas tienen en sus techos o ventanas iconografía Otomí-Chichimeca, así como platos de barro incrustados en sus techos. En la región se tienen identificadas más de 310 capillas, muchas de ellas se encuentran dentro de propiedades particulares, son un simbolo de sincretismo y nucleo familiar. Las personas originarias de estas tierras las utlizaban como lugares de oración, de celebración y de luto, cuando fallece alguién de la familia, se hace una pequeña cruz o ánima; (usualmente de madera y pintadas a mano), donde se coloca su nombre. Estas tradiciones forman parte del patrimonio vivo hasta nuestros días por medio de organizaciones comunales y mediante mayordomias.












